Restaurantes con garantía
La Quebrada del Molino Viejo
Situada en una antigua almazara rehabilitada, La Quebrada del Molino Viejo es uno de esos lugares que vuelven locos a los turistas nacionales y extranjeros que les gusta buscar joyas inéditas: es la mejor manera de recuperar los sabores auténticos de la cocina de nuestras abuelas y hacer una excursión a un lugar mágico.

Tiene una decoración muy especial con aperos de labranza, colecciones de herrajes y motivos rurales, trofeos de caza, etc., que te transportan a otro tiempo y otro ritmo de reloj. Al entrar en el restaurante lo primero que piensas es que el tiempo se detiene y se afecta mucho tu velocidad de dicción: tienes la sensación de que necesitas hablar más despacio.
Acompañado por el sonido alegre de un riachuelo que linda con el restaurante y su complejo de casitas rurales, los olores se perciben más intensos cuando en cocina empiezan su tarea.

Tuve la oportunidad de probar muchos y diferentes platos y me gustaría citar varias cosas que estaban sensacionales. Por ejemplo el Atascaburras que me resultó simplemente delicioso. Se elabora con patata hervida, bacalao desalado y desmigado, ajo crudo, aceite de oliva virgen y mucho trabajo de mortero. Es un plato no apto para los que huyen del ajo pero como soy un "garlic addictive" (al igual que mi esposa), no tuvimos problema en recrearnos con su intenso sabor acompañado de un pan de hogaza muy bien cocido.
Pude tomar un Gazpacho manchego con todo su sabor a caza en este caso con perdiz y conejo de campo y las Migas ruleras con sus ajos y panceta salada estaban perfectas. Uno de los platos con fundamento que me resultó extraordinario fue la Olla, un guiso tradicional de la zona que lleva entre sus ingredientes judía blanca, judía moruna, judía verde, patatas, cardo, tocino, morcilla y entre sus aderezos cuenta con tomillo y un pimentón muy aromático.
En este restaurante familiar disfrutarás de los mejores postres caseros que puedas imaginar. Si cuando visites el restaurante tuvieran torrijas no dudes en probarlas: son maravillosas al igual que todos los dulces caseros que preparan con mucho cariño.
La bodega es una sorpresa y ofrece caldos poco conocidos y muy interesantes por su calidad y por su buen precio. Destaco entre otros un Crianza del 2006 que era un Vega Guijoso, vino de la tierra con un ensamblaje perfecto de diferentes uvas que me resultó muy rico por lo infrecuente: lleva un 55% de uva Merlot, un 22% de Cabernet Sauvignon, un 15% de Tempranillo y un 8% de la aromática uva Syrah que tanto me gusta. Al leer la etiqueta pensaba que la fuerza del sabor de la Merlot ganaría pero no es así: me resultó equilibrado y armónico. He buscado en la red y creo que tienen botellas mágnum de este vino que imagino todavía serán mejores que la botella convencional.

Mi resumen es claro: La Quebrada del Molino Viejo es un lugar maravilloso para hacer una excursión, comer y cenar en el restaurante, hospedarse en las casas rurales que ofrecen y pasar un fin de semana perfecto para cargar pilas. Además, hacer el viaje disfrutando de los paisajes naturales que ofrece, lo hace doblemente placentero.
Espero que mucha gente se anime a visitar el pueblo de Letur en Albacete y disfrute de la cocina auténtica de La Quebrada del Molino Viejo porque encontrará cocina de verdad y personas con gran corazón en la cocina del restaurante.
Abril 2010.
jesus.alonso.gallo@gmail.com
www.jesusalonsogallo.com
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